lunes, 15 de marzo de 2010

No le encuentro ni siquiera un nombre...

Desdeñada y perpleja, cómo atando cabos que no cuadran.
Con sabor a nada, con olor ausente...
Amando ciertas particularidades y extrañando todas las generalidades.

Todo dentro de una bolsa negra, con un fondo negro, un alrededor negro.
Se desfonda, se rasga, se estropea, se pierde.
Sólo queda el plástico, sólo eso.

Lo que veo hoy, de pronto, no exista mañana y si existiera no valdría la pena.
Tal vez una respuesta a esas insensatas preguntas que siempre se atraviesan:
Cómo sería...?
Qué pasaría...?
Qué se sentiría...?
La ultima, la mas profunda...
Qué tal cuándo se responde y no gusta?
HP!!!!
Una cosa es mentalizarte, otra cosa es mirar de frente la situación; a los ojos.
Ver la enfermedad como se apaga y se convierte en mortandad.
Ese blanco que no volverá a pasearse por ahí.
Nunca más, esa sensación de seguridad; Me siente y yo siento sin necesidad de hablar, ni de escuchar, ni de oler, ni de probar, NO HABRÍA NI QUE ENTENDER. Sólo jugar, ahí esta el sabor de la felicidad. Descansar y dormir.
SÓLO AMOR PURO FLUYENDO EN EL AIRE.



1 comentario:

  1. Todas las despedidas forzadas son desgarradoras. Mejor dicho una grandísima MIERDA.
    Pensar en esa que ya no se pasea por ahí es terrible, tal vez valga la pena pensar en que se paseo por un buen tiempo, en que estuviste ahí para verla pasearse y siempre tendrás eso para ti. Haber estado.

    Te quiero.

    ResponderEliminar